VOLVER A LA PAGINA PRINCIPAL
VOLVER A LA PAGINA PRINCIPAL
VOLVER A LA PAGINA PRINCIPAL
QUE ES SER JUDIO?
QUE ES EL SHABAT?
VELAS DE SHABAT
SEDER DE SHABAT
KASHRUT (Nuestra dieta)
CALENDARIO HEBREO
BERAJOT (Bendiciones)
TEFILOT (Plegarias)
LA MEZUZA
LOS TEFILIN
BERIT MILA (Circuncisión)
PIDION HABEN
BAR / BAT MISVA
CASAMIENTO
ALEFBET (Alfab. hebreo)
LINEA DE TIEMPO
FILOSOFIA JUDIA
COMERCIOS CASHER
INSTITUCIONES JUDIAS
FOTOS DE RABANIM
PERASHAT HASHABUA
REFUA SHELEMA
TODOS LOS ARTICULOS
QUE ES SHABUATOV?
Auspiciado por la
Federación
Sefaradí
Latinoamericana

www.fesela.com
EH WEBSITES - USA
 

¿POR QUE EL AYUNO?

Los días de ayuno fijados por nuestros Sabios en memoria de acontecimientos trágicos con consecuencias desastrosas, tienen por objetivo despertar en nuestro corazón el deseo de cumplir con las normas de la Torá y facilitar así la vía hacia la Teshuvá (Retorno al judaísmo auténtico). El recuerdo de nuestro trágico pasado, fruto del desvío del pueblo, nos impone un examen de conciencia y nos inculca la convicción que nuestro futuro depende de nuestra conducta.

UN FUTURO MEJOR...

Estamos fortalecidos por las profecías garantizando el retorno de los exiliados a la tierra de Israel y anticipando que "el ayuno del cuarto mes (17 de Tamuz), el ayuno del quinto mes (9 de Ab), el ayuno del séptimo mes (Tsom Guedalia* y el ayuno del décimo mes (10 de Tebet) serán convertidos para la casa de Israel en días de alegría, de regocijo y de fiesta" (Zejariá 8, 19). Y el profeta concluye: "Pero amad la verdad y la paz", pues como condición para tiempos más dichosos, hemos de atarnos a la verdad de la Torá y hacer reinar la paz entre nosotros.

¿CUAL ES EL LAMENTO DE TISHA BEAV?

Con el comienzo de las tres semanas se siente algo así como melancolía. Pese a las diarias preocupaciones por el sustento cruza por la mente la idea de que una vez tuvimos un Beth Hamikdash donde se revelaba la Shejiná; en aquellas épocas tuvimos una ciudad santa, Jerusalén, cuyo esplendor y espíritu nos enorgullecía; y aún existía un reino judío independiente amparado por la bandera de la tradición. . . ¿Cuánto es lo que hoy nos separa de aquella época de oro? La bandera de la Tora no flamea sobre toda la comunidad judía. Sólo un pequeño puñado de judíos obstinados se cobijan bajo sus pliegues.
Cuando lamentamos la destrucción del Beth Hamikdash y nuestra expulsión del sagrado país, debemos condolernos aún más por la forma como la Tora es avasallada en nuestra época, como día a día se la va seccionando y es rechazada por la mayor parte del pueblo.

Es verdad que las "Kinot", las lamentaciones, se refieren a la terrible destrucción del Beth Hamikdash y Jerusalén pero en lo más profundo de la conciencia, en esa parte del subconsciente que no se deja impresionar por los ruidos de afuera, se esconde una nostalgia hacia aquellos días en los que Su Divinidad reposaba en el Templo y el alma de nuestro pueblo se elevaba a las más altas y sagradas esferas. Eso es lo que el. judío lamenta haber perdido.
En los círculos no-religiosos al día de Tishá Beab lo llaman: "¡om ebel leumi", día de duelo nacional, como si en el mismo, hace escasos 2000 años, se hubiese derrumbado el reino judío de Eretz Israel.

Eso es falso. Decenas de años antes de la Gran Destrucción (del Primer y Segundo Templo.) Los judíos ya no contaban con gobierno propio. Por esos días en que fueron vencidos por los babilónicos, los griegos o los romanos no se decretó ningún Tishá Beab porque la luz del Beth Hamikdash aún iluminaba el mundo y el estudio de la Tora y el servicio a D's. no habían sido impedidos por completo y eso los fortalecía y animaba.

Mientras se podía seguir sirviendo a D's, aunque sea bajo el dominio de Roma, los sabios no decretaron ningún ayuno. Solo cuando el Beth Hamikdash ascendió en llamas se completó la destrucción judía. Por lo tanto no es un "día de duelo nacional" sino un día de aflicción y lamento por el avasallamiento de nuestra Tora.

Y en ese sentido la destrucción es. en nuestros días mil veces mayor. Porque cuando la destrucción del Templo quedaron gigantes como Rabi lojanan Ben Zakai, Rabi Akibá y muchos otros que se encontraban al frente de toda la comunidad.

¿Pero qué podríamos decir hoy, en esta época tan fraudulenta. . .?
Solamente:

"¡HASHIVENU H' ELEJA VENASHUVA, JADESH IAMENU KEKEDEM!"

"¡Haznos regresar hacia Ti y retornaremos; Renueva nuestros días co-mo antes!"

LA HISTORIA DE TISHA BEAV

En Tisha beAb ocurrieron cinco tragedias.

La primera tragedia fue que se decretó en contra de nuestros antepasados que no entrarían a la tierra sagrada, después de que los espías hablaron mal de la tierra. En la víspera de Tisha beAb comenzaron a llorar (Números 14:1). Di-s les dijo: "Hoy lloráis por nada, pero, ¡por vuestras vidas! que llegará el momento en que en esta noche lloraréis por el Primero y Segundo Templo, que serán destruidos"

La segunda tragedia que ocurrió en Tisha beAb fue que se capturó la ciudad de Betar. Esa gran ciudad fue destruida 52 años después de la destrucción de Jerusalén. Una vez ocurrió que la gente de Betar fue a rezar a Jerusalén. La gente rica de Jerusalén los recibió en la ciudad y le dijo a uno de ellos: "Supimos que quieres establecerte en nuestra ciudad. Si eso es cierto, tendrás todo lo que pidas"

"Me gusta vivir en mi ciudad", les respondió. "Si vives aquí tendrás mucho honor" "No necesito honor", replicó.
"Supimos que en tu ciudad tienes un terreno y que deseas venderlo. ¿Por cuánto nos lo vendes?"
"No pienso en vender mi campo", insistió. "Pero quisiste venderlo", le contestaron.

Entonces redactaron un contrato por el terreno, firmado por testigos. Enviaron el contrato a la ciudad en que vivía esta persona y le pidieron a la comunidad que no le permitiera al dueño volver a su terreno.
Cuando el hombre regresó a su casa, exclamó: "¡Mejor hubiera sido romperme un pie y no ir a Jerusalén!".
Cuando la gente oyó esto, dijeron: "¿Cuándo se destruirá Jerusalén? ¡Recién entonces nos libraremos de gente tan malvada! Ni siquiera nos importa si se destruye el Templo!".
Cuando finalmente se destruyó el Templo, ellos encendieron luces en señal de su alegría.

Nada positivo salió de esa alegría por la destrucción de Jerusalén. Adriano llegó a Betar y asesinó a tanta gente que los caballos de las legiones romanas estaban hasta el cuello cubiertos de sangre. Adriano ordenó que la población de Betar no fuera enterrada hasta mucho después. Él poseía en aquel lugar un viñedo de dieciocho millas cuadradas y utilizó los cadáveres para construir una pared alrededor del viñedo. Esa "pared" tenía la altura de un hombre con los brazos extendidos hacia arriba.

Di-s hizo un milagro: los cadáveres de las personas muertas en Betar no se descompusieron. Por eso nuestros sabios decretaron que se incluyera la bendición "El que es bueno y hace el bien" en el Bircat HaMazon, oración para el final de las comidas. Nuestros sabios alaban a Di-s por haber sido "bueno" y no haber dejado que los cadáveres se descompusieran, y por "hacer el bien", y permitir que fueran enterrados.

Hubo un acontecimiento que precipitó la destrucción de Betar. Esto fue lo que ocurrió:

En Betar se acostumbraba que siempre que nacía un niño, la gente plantaba un cedro. Cuando el niño crecía y se estaba por casar, cortaban el cedro y con él se hacía el palio nupcial (jupa) para los novios.
Un día, la hija del emperador, estaba de paso por Betar y se rompió el eje trasero de su carroza. Los romanos quisieron talar uno de esos jóvenes cedros para reemplazar el eje roto. Al notarlos los judíos atacaron a los romanos. Cuando esto llegó a oídos del emperador, envió una legión para enfrentarlos, que destruyó la ciudad. Nuestros sabios cuentan que durante siete años los gentiles fertilizaron sus jardines con sangre judia.

La tercer tragedia que ocurrió en Tisha beAb fue la destrucción del Templo Sagrado. Esto fue lo que pasó: Dieciocho años antes de que el Templo fuera destruido, fe oyó una voz celestial en el palacio de Nabucodonosor. La voz dijo: "Sirviente malvado, ve y destruye el Templo Sagrado. Mis hijos se están rebelando y no escuchan mi voz".

Nabucodonosor temía cumplir la orden. Pensó: "Me parece que el Di-s hebreo desea hacerme lo mismo que a mis antepasados" Amón y Moab eran vecinos de Jerusalén, pero eran vecinos malvados. Ellos oyeron las palabras de los
profetas anunciando que Jerusalén seria destruida. Le enviaron un mensaje a Nabucodonosor diciéndole que había llegado el momento de atacar a los israelitas y conquistar la ciudad.

Nabucodonosor les respondió con el siguiente mensaje: "Me temo que el Di-s hebreo me hará lo mismo que les hizo a mis padres".
Amón y Moab le enviaron otro mensaje: "Su Di-s no está con ellos".
"Pero El todavía está cerca", fue la respuesta de Nabucodonosor. "Si ellos lo llaman, Él les responderá".
"Él está muy lejos", respondieron ellos. "Los israelitas han pecado tanto que aun si Lo llaman, El no oirá sus voces"
"Pero hay santos entre ellos. Si los santos rezan. Él les responderá", replicó el emperador.
"Los santos ya murieron", insistieron los reyes.
"Mas los malvados se pueden arrepentir y sus oraciones pueden ser escuchadas", respondió Nabucodonosor.
"¡Llegó el momento en que ellos no volverán a Él! ".afirmaron los reyes.
"Es la estación de las lluvias. La nieve y el aguacero me impedirán que los ataque".
"Ve por las laderas de las montañas, por donde no hay mucha nieve", insistieron los monarcas de Amón y Moab.
"Allí no tendré dónde habitar", replicó.

"Sus cementerios son mejores que tu palacio", decretaron los reyes.
Nabucodonosor empezó a utilizar métodos d adivinación para saber si triunfaría. Arrojó una flecha en dirección a Roma, pero la flecha no tomó impulso. Luego arrojó otra flecha en dirección a Alejandría, pero tampoco logró alejarse demasiado. Finalmente arrojó una flecha en dirección a Jerusalén, y ésta voló hacia allí.

Luego tomó algunas semillas. Llamó "Roma" una de las parcelas y allí plantó las semillas, pero éstas no germinaron. Luego plantó otra parcela que llamó "Alejandría", pero allí tampoco creció nada. Finalmente, plantó semillas en una parcela que llamó "Jerusalén", y allí sí germinaron.
Encendió lámparas en nombre de Roma, pero las lámparas no ardieron. Las que prendió en nombre (Alejandría tampoco ardieron. Pero cuando prendió lámparas en nombre de Jerusalén, éstas ardieron ce gran intensidad.
Mientras tanto, los profetas les decían a los israelitas: "¡Arrepentios!. Di-s está enojado y Os echará al exilio".
"Puede ser que vuestros anuncios sean ciertos contestaron, "pero esto no durará mucho tiempo".

Finalmente, Nabucodonosor emprendió el ataque. Permaneció en su tienda en Antioquía y en a Nabuzaradan junto con trescientos burros que cargaban hachas construidas del acero más duro. El acero estaba tan bien templado que hasta podía cortar acero. Nabuzaradan utilizó las hachas para intentar derribar las puertas de Jerusalén, pero todos se rompieron al golpear contra una sola puerta. La puerta fue seriamente dañada. Nabuzaradán puso sitio a Jerusalén durante tres años y medio sin lograr conquistarla.

Ya estaba por regresar al palacio cuando Di-s puso la idea en su cabeza de que debía medir la altura del muro y entonces descubrió que cada día que pasaba, la pared se hundía algunos centímetros. Finalmente, la pared se hundió por completo.

Una voz celestial declaró: "Ahora es momento de conquistar Jerusalén. Ha llegado el momento de que sea destruida. El Templo será hecho añicos y el Santuario será quemado." Nabuzaradán tenia consigo una de las hachas especiales. Dio un solo golpe en la puerta y la partió en dos, y los agresores lograron ingresar a la ciudad. Nabuzaradán asesinó a miles de judíos que se amontonaban allí para evitar el peligro.

Los israelitas habían cometido siete pecados al matar al profeta Zacarías, hijo de Joiada (Crónicas 2, 24:21). Nabuzaradán entró al Templo el día siete de Av. Sus hombres comieron, bebieron y estuvieron de juerga en el Templo hasta el nueve de Av. Al anochecer le prendieron fuego. El Templo ardió hasta el diez de Av.

Por eso. Rabí Yojanan decía que si hubiera estado con los sabios que lo establecieron, habría decretado el ayuno el diez de Av.
Cuando el Templo se estaba destruyendo, algunos grupos de sacerdotes aprendices (denominados "pirjei kehuná") treparon al techo del Santuario con las llaves del Templo en las manos. Dijeron: "Señor del Universo, ya no tenemos el mérito de ser depositarios de Tu Templo. ¡Toma las llaves del Templo!". Entonces arrojaron las llaves en dirección al Altísimo. La forma de una mano bajó del cielo y tomó las llaves. Luego los jóvenes sacerdotes se arrojaron al fuego.

Bien hicieron en tomar las llaves y arrojarlas al Altísimo. Como el Templo iba a ser destruido, las llaves ya no tendrían ningún uso. Pero nuestros enemigos ya no tenían poder contra las puertas del Templo porque se las había tragado la tierra. Cuando los sacerdotes vieron que las puertas eran tragadas por la tierra y que el enemigo ya no tendría poder sobre ellas, arrojaron las llaves al cielo.

En ese momento los ángeles reclamaron a Di-s: "¿Acaso es justo que un malvado se enorgullezca dicendo: Yo soy el que quemó el Templo de Di-s?" Entonces Di-s ordenó que cayera fuego del cielo y consumiera el Templo.
Di-s reunió a los ángeles Mijael y Gabriel y les dijo: "¿Ustedes, qué es lo que más aman?"

"A Israel", respondieron. "¿Y después de Israel, a quién aman más?" "Al Templo", replicaron.

Di-s los hizo jurar que quemarían el Templo. Mijael tomó dos antorchas y se las entregó a Gabriel, quien descendió a quemar el Templo.
Rabí Yehoshua enseño que durante seis meses ardieron las brasas en la mano de Gabriel para esperar que los israelitas se arrepintieran. En ese lapso, las brasas se enfriaron un tanto. Si no se hubieran enfriado, ni siquiera hubiera quedado rastro de los israelitas.

En ese momento se decretó que Gabriel fuera castigado. Recibió sesenta feroces latigazos. Le dijeron: "Si hubieras violado la orden de Di-s y no hubieras siquiera quemado el Templo, no habrías sido castigado. Pero si cumpliste la voluntad de Di-s al echar el fuego para quemar el Templo, entonces, ¿por qué lo enfriaste? También eres culpable de mentir. Dijiste a tu Creador: "Hice todo lo que me ordenaste".

Entonces Gabriel perdió su puesto privilegiado. Su lugar fue ocupado por el ángel que estaba a cargo de los persas, quien ocupó su puesto durante once días.

Este ángel pidió permiso a Di-s para recaudar un impuesto de los israelitas, y el permiso le fue concedido. Entonces el ángel volvió a perdir permiso para exigir un impuesto a los estudiosos de Tora. El decreto ya estaba listo para ser firmado cuando Gabriel habló desde lo alto: "¿Es correcto, a Tu entender, exigir un impuesto a los estudiosos de Tora, cuando sus mujeres permanecen en vela para que sus maridos puedan estudiar Tora?" Sin embargo, Di-s no le prestó atención. Gabriel insistió: "Señor del Universo: si colocas a todas las naciones del mundo por un lado, y a Daniel por el otro, tu hijo tendría mayores méritos."

Di-s preguntó: "¿Quién es el que alaba a Mi pueblo?" "Es Gabriel", dijeron los habitantes celestiales. Entonces Di-s ordenó que Gabriel retomara su puesto. Cuando Gabriel notó que los demás ángeles portaban el documento por el cual se exigía un impuesto a los estudiosos de Tora, tuvo deseos de ingerir el documento y así borrar la firma y anular el decreto. Así, durante la época del Imperio Persa, algunos estudiosos de Tora pagaron el impuesto y otros no.

Cuando se destruyó el Templo, la Presencia Divina se desplazaba de un lugar a otro para que los israelitas la vieran en retirada y se arrepintieran. Finalmente, la Presencia Divina se detuvo en el Monte de los Olivos. Todos los días salía una voz celestial que decía "Arrepiéntanse y retornaré a Mi lugar". Pero los israelitas no hicieron caso y no se arrepintieron. Entonces Nabucodonosor logró quemar el Templo y echarnos al exilio.

Nabucodonosor dio tres órdenes a Nabuzaradan:
La primera era que no le hiciera daño al profeta Jeremías y que se le otorgara buen trato. Entonces Jeremías vio que un grupo de adolescentes estaban encadenados y colocó su cabeza entre las cadenas. Nabuzaradan lo sacó de allí.

Luego Jeremías observó un grupo de ancianos encadenados y colocó la cabeza entre las cadenas, y otra vez Nabuzaradan lo liberó.
otros no.

Cuando se destruyó el Templo, la Presencia Divina se desplazaba de un lugar a otro para que los israelitas la vieran en retirada y se arrepintieran. Finalmente, la Presencia Divina se detuvo en el Monte de los Olivos. Todos los días salía una voz celestial que decía "Arrepiéntanse y retornaré a Mi lugar". Pero los israelitas no hicieron caso y no se arrepintieron. Entonces Nabucodonosor logró quemar el Templo y echarnos al exilio.

Nabucodonosor dio tres órdenes a Nabuzaradan:
La primera era que no le hiciera daño al profeta Jeremías y que se le otorgara buen trato. Entonces Jeremías vio que un grupo de adolescentes estaban encadenados y colocó su cabeza entre las cadenas. Nabuzaradan lo sacó de allí.
Luego Jeremías observó un grupo de ancianos encadenados y colocó la cabeza entre las cadenas, y otra vez Nabuzaradan lo liberó.

Nabuzaradan le dijo a Jeremías: "Una de estas tres cosas debe ser cierta. Primero, puede ser que seas un falso profeta. Después de todo, tú predijiste que llegaría todo este mal, pero nadie te hizo caso. Entonces, ¿por qué te afliges por ellos? La segunda posibilidad es que para ti el sufrimiento no signifique nada. Yo no pretendo dañarte y tú pones la cabeza entre las cadenas. La tercera posibilidad es que seas un asesino. ¿El rey me ordenó tenerte consideración y tú te comportas de este modo? ¡Si el rey te ve encadenado, me matará!"

Finalmente, Di-s le dijo a Jeremías: "Si deseas marchar con ellos, yo permaneceré aquí. Si tú deseas permanecer aquí, entonces yo iré con ellos."
"¿Y yo qué bien les puedo hacer?" replicó Jeremías. "Es mejor que Tú vayas con ellos y yo me quede aquí."

Mas tarde Jeremías observó arrojados en el piso dedos y demás miembros del cuerpo que habían sido amputados. Jeremías los recogió, los abrazó y los apretó contra su pecho. Les dijo: "Hijos míos, ¿acaso no se los advertí? ¿No les dije que se arrepintieran antes de que viniera el enemigo y los echara al destierro?".

Nabucodonosor también ordenó a Nabuzaradán: "Debes ser consciente de la naturaleza del Di-s de este pueblo. Si ellos se arrepienten, rezan y lloran ante su Di-s, Él les responderá y se arrepentirá del mal causado. En ese caso, nosotros retornaremos humillados. Por eso te ordeno que los observes muy cuidadosamente. No les dejes llorar ni tampoco rezar. Si ves que alguno se detiene para rezar, hazlo pedazos. Los otros lo verán y temerán. No permitas que interrumpan su andar hasta que atraviesen la frontera de la tierra santa y crucen el Eufrates.

Recién después de que crucen el Eufrates se dará tiempo para descansar. Una vez que dejen su tierra, será señal de que Di-s les dio vuelta la cara. Así, los babilonios no les permitieron a los israelitas descansar ni un solo momento para que no tuvieran tiempo de llorar ni de rezar a Di-s. Esto relata el versículo: "En las aguas de Babilonia nos sentamos y lloramos" (Salmos 137:1). Es decir: "hasta que llegamos a los ríos de Babilonia no tuvimos tiempo de sentarnos y sollozar, pero una vez allí pudimos hacerlo." Entonces Di-s descendió con los ángeles y los libró de su carga y para los israelitas fue como si no estuvieran transportando nada.

La tercera orden que Nabucodonosor dio a Nabuzaradán fue: "El Di-s de esta nación aborrece la inmoralidad sexual. Presta mucha atención a que nuestros hombres no toquen a ninguna mujer casada. Ordena de modo estricto que ni siquiera se les acerquen. De lo contrario, su Di-s dejaría de estar enojado con ellos y se enojaría con nosotros."

Cuando las mujeres oyeron que los babilonios no tocarían a ninguna mujer casada, idearon un plan. Todas las mujeres solteras deberían acercarse a un hombre y rogarle que la llevara a su casa y que se casara con ella. La mujer debía decirle al hombre: "No queremos que nos mantengan. Comeremos nuestro propio pan y beberemos nuestra propia agua. Tan sólo queremos ser llamadas por vuestro nombre. Así está escrito: "Y tomaron siete mujeres a un solo hombre en aquel día, diciendo: Comeremos nuestro propio pan y vestiremos nuestra propia ropa. Tan sólo deseamos ser llamadas por tu nombre y que nos quites nuestro oprobio'." (Isaías 4:1)

El plan funcionó tan bien que sólo tres mujeres solteras permanecieron el la tierra de Israel. Estas fueron violadas. Acerca de esto, está escrito: "Han violado a las mujeres en Sión, a las doncellas en las ciudades de Judá" (Lamentaciones 5:11).

Es atributo de Di-s tener compasión por Sus criaturas. Por eso Di-s no trae un mal tras otro cuando castiga a la persona. Sin embargo, esto es cierto solamente cuando Di-s castiga a una persona con rapidez y no lo hace sufrir por mucho tiempo. Mas si le dio a la persona bastante tiempo para arrepentirse, pero ésta no hace caso y no se arrepiente, cuando "colma la medida", Di-s le trae un mal tras otro. No se ha olvidado aún una calamidad, cuando Di-s provoca la siguiente.

Esto fue lo que ocurrió cuando se destruyó el Primer Templo. Al principio, Nabucodonosor desterró al Rey Yehoyajín y con él a todos los grandes sabios de la tierra santa (2 Reyes 24:12). Después, exilió a todo Israel y a los utensilios del Templo, dejando sólo a la gente pobre en Jerusalén y colocando por rey a Tzidkiyahu en lugar de Yehoyajín (Reyes 2 24:13-17). Luego, después de once años y medio, regresó y quemó el Templo Sagrado , exilando a todo Israel y barriendo el lugar como con una escoba, dejando solamente a los granjeros y los encargados de viñedos. Luego hizo rey a Guedaliahu ben Ajikam (2 Reyes 25:22).

De este modo aprendemos que hubo básicamente dos exilios: el de Yehoyajín, los sabios y los líderes, y once años más tarde, el del resto de Israel.
Cuando todos los israelitas llegaron a Babilonia, los que habían llegado en el primer exilio fueron a saludar al rey y a elogiarlo aunque tal actitud no expresaba sumas en su interior lo condenaban.

En cierta ocasión Nabuzaradán observó que en el Templo había un charco de sangre. La sangre hervía como si tuviera vida y le dijeron que era la sangre del profeta Zacarías, hijo de lehoiadá. El malvado trató de aplacar la sangre asesinando sobre ella a miles y miles de personas. Creyó que al diluir la sangre del profeta asesinado se aplacaría el hervor, mas de nada sirvió.
Después de hacer esto, Nabuzaradán se dijo: "¿Todo esto por la sangre de una persona? Mataron al profeta Zacarías; su sangre ha estado hirviendo tantos años y a esta gente no la absorbe la tierra. ¡Y yo he matado a tantos miles de personas! ¿Que me irá a pasar a mí?". Inmerso en estos pensamientos abrió su corazón a Di-s y se arrepintió. Huyó muy lejos del rey y fue un prosélito convirtiéndose al judaísmo.

Cuando los israelitas estaban en el exilio en Babilonia, los pájaros y los peces se exiliaron con ellos. Durante cincuenta y dos años, no se vio un solo pájaro en toda la tierra santa. Así está escrito: "Así las aves de presa de los cielos como la bestia han huido" (Jeremías 9:9).
Setecientas clases de peces y ochocientas clases de pájaros fueron con ellos a Babilonia.

Durante siete años la tierra de Israel fue arrasada por la sal y el azufre, cumpliendo así con el versículo "la. tierra se cubrirá de azufre y sal" (Deuteronomio 29:22). Se distinguían con claridad las fronteras de la tierra santa. De un lado, las naciones paganas recogían cosechas abundantes, mientras que del otro todos los cultivos se secaban y se quemaban.
Muchos años después, cuando los israelitas retornaron a la tierra santa, todos los pájaros y peces regresaron, salvo un pez llamado atún español (colias haispani). Ese pez tenía espinazo blando y como la tierra santa es alta, el pez no pudo nadar contra la corriente para regresar.

Para los israelitas, el exilio babilónico fue más duro que el exilio en Egipto. Cuando habitaban en Egipto, no estaban acostumbrados a los lujos, y podían soportar el trabajo y el sufrimiento. Sin embargo, antes de salir al exilio en Babilonia, se habían acostumbrado a una vida cómoda y no podían soportar las privaciones.

Por eso, en este exilio, hasta los ángeles del Cielo lloraron por los israelitas. Así está escrito: "He aquí que sus ángeles claman afuera, y los ángeles de la paz lloran amargamente (Isaías 33:7). Los ángeles lloraron en las calles y sollozaron amargamente cuando vieron que los israelitas sufrían tanto después de que se habían acostumbrado a una vida cómoda. Los israelitas habían vivido entre lujos y ahora iban con las manos atadas, encadenados. Los israelitas creyeron que Di-s los había abandonado completamente y que había anulado el Pacto.

En ese momento, Di-s llamó a todos los habitantes celestiales y a todos los ángeles, y les dijo: "¿Qué puedo hacer por Mis queridos hijos? Ellos están en el exilio y yo estoy aquí. Vamos, descendamos y vayamos al exilio junto a ellos".
Cuando Di-s descendió a Babilonia, abrió los cielos y dejó que su espíritu profetice reposara en Ezequiel. Entonces Ezequiel observó a Di-s y a su Divina Corte que marchaban a Babilonia.

El profeta Ezequiel relató al pueblo su visión, pero nadie le creyó. Finalmente logró transmitirles la profecía y los israelitas se alegraron mucho. Ahora que Di-s estaba con ellos, ya no sentían la pesadumbre del exilio. Todos amaban a Di-s con un amor ardiente, a tal punto que estaban dispuestos a dar la vida por El.

La cuarta tragedia que ocurrió a nuestros antepasados en Tisha BeAv fue que también se destruyó el Segundo Templo.

LA VISPERA DE TISHA BEAV

Antes de la última comida que precede al ayuno, durante el día, se recomienda no comer platos sabrosos; cuanto menos, mejor. Es preferible evitar las ensaladas, los pickles, y las comidas muy condimentadas. Tampoco conviene beber vino. Luego, en la comida final (seudá ha-mafseket) se puede comer, por ejemplo, un huevo y un poco de lentejas. La comida final no debe incluir exquisiteces.

Por eso, se recomienda almorzar antes del mediodía. Así, se pueden comer dos platos, y luego, antes del anochecer, ya se vuelve atener apetito. La comida que se come antes del anochecer es, entonces, la comida final, después de la cual se comienza el ayuno.

Primero se debe rezar el servicio de la tarde (minjá), y luego se come la comida final antes de la puesta del sol. Se lo hace sentado en el suelo como la persona que está de duelo. Está prohibido comer dos platos o beber vino o cualquier otra bebida por el estilo. Si una persona acostumbra a beber cuatro vasos, en esta cena debe beber sólo tres. También está prohibido beber brandy ya que el vino y el brandy son bebidas que alegran a la persona que las bebe. Esa es una noche de lamentaciones y de duelo por la destrucción del Templo, y no corresponde embriagarse.

No obstante, si la persona se siente débil y la comida terminará por hacerle daño, en caso de no beber alguna bebida alcohólica, algunas autoridades lo permiten en cantidades reducidas.
La comida debe tratarse de un plato único.
La costumbre de comer lentejas se debe a que esa es la comida de los que están de duelo. La lenteja tiene forma de circulo, que enseña que el duelo es como una rueda que retorna al mundo. Además, las lentejas no tienen "boca", similar al que guarda luto que permanece en silencio.
Algunos tienen la costumbre de comer huevos cocidos mezclados con las lentejas, si es que tal es su costumbre durante todo el año. Sin embargo, está prohibido comer huevos asados, ya que, en ese caso, las lentejas y los huevos se consideran dos platos separados.
Lo mismo ocurre si uno está acostumbrado a comer calabaza mezclada con huevos. En ese caso, también este plato está permitido.
Si una persona come lentejas, debe ser precavido en su lavado y preparación debido a los posibles gusanos.

Si un plato fue cocinado en dos ollas, una de bordes finos y otra de bordes gruesos, se considera como dos platos, quedando entonces prohibido.
Si se cocinan juntas dos tipos de legumbres, como arroz y lentejas o porotos y cebollas, sólo están permitidas si es así como se las come todo el año. Esto se debe a que las cebollas y la otra comida no son consideradas comidas separadas, sino que a la mezcla se la considera un solo plato.
Aun si la persona tiene la costumbre de comer pollo durante esta semana, está prohibido en la comida final. También debe evitarse el pescado.
Si se desea comenzar el ayuno con pan y fruta, está permitido comer dos o tres tipos de fruta.

Después de esta comida, está prohibido ingerir alimento alguno.
Si en la cena final una persona puede ingerir estrictamente pan negro y sal, y beber agua, y está seguro de que no le hará daño a su salud cuando ayune, esto se considera una costumbre sagrada. Esta era la costumbre de Rabí Yehuda bar Illai. Antes de Tishá BeAv le servían pan negro y sal, y él se sentaba entre el horno y la cocina, lo mojaba en el agua y lo comía. Se sentaba con la cabeza gacha, como el familiar que viene a ver al muerto, y experimentaba el mismo dolor y la misma aflicción. Esa era también la costumbre de todos los judíos piadosos. Por eso, todo judío que sea temeroso de Di-s y tenga la posibilidad de probarlo, debería intentarlo, siempre y cuando esté seguro de que luego el ayuno no le haga daño.

Algunos tienen la costumbre de, una vez finalizada esta comida, tomar un pedazo de pan, meterlo en cenizas y comerlo. Esto cumple con el versículo "Me rompió los dientes con piedras de grava, y me obligó a revolearme en cenizas" (Lamentaciones 3:16). El Talmud cuenta que Rav tomaba el pan y lo metía en cenizas, diciendo "Este es el banquete de Tisha BeAv".

La comida en la cual una persona comienza el ayuno es considerada una comida por orden divina (seudat mitzvá). Es como la comida que se ingiere antes de Yom Kipur.
Una vez que el niño alcanza la edad de diez años, y en especial si estudia bien y tiene inteligencia suficiente como para guardar luto por Jerusalén, en esta comida puede comer lo mismo que comen los adultos.

Una vez terminada la comida, se permite sentarse en una silla. Los sabios sólo nos exigieron sentarnos en el piso mientras comemos, para que lo hagamos como la persona que hace duelo, y no de la manera en que lo hacemos el resto del año.

Asimismo, en esta comida es bueno cambiar de lugar y sentarse en el lugar más bajo de la casa. Se puede emular a Rabi Yehuda bar Illai, que se sentaba entre el horno y la cocina.

Debemos tener cuidado de no comer esta comida en presencia de otros dos hombres más para evitar el zimún en el birkat hamazón. Cada persona debe pronunciarlo por separado.
Si Tisha BeAv cae en sábado, se lo desplaza al domingo.
Si Tisha BeAv cae comienza el sábado a la noche y continúa el domingo, entonces en la comida final se puede comer carne y beber vino, porque en Shabat está prohibido estar de duelo. Hasta se puede hacer un banquete como el del Rey Salomón. No obstante, no hay que transformar esa comida en una ocasión de festejo, con amigos. Es preferible comer con congoja.
Hay quienes tienen la costumbre de ayunar todos los lunes y jueves. Si el lunes coincide en la víspera de Tisha BeAv y la persona no puede ayunar dos días y una noche, debe consultar con un rabino para que le anule la promesa personal de ayuno. O puede dejar pendiente este día de ayuno y cumplirlo en otro momento. Es decir, ayunar hasta antes del anochecer, y luego romper el ayuno, compensarlo otro día. Lo mismo sucede si la víspera de Tisha BeAv cae en el aniversario del fallecimiento del padre o de la madre (cuando se acostumbra ayunar), o cuando se ayuna a causa de una pesadilla.

En el servicio de la tarde, la víspera de Tisha BeAv, no se pronuncia el rezo Tajanún. Si la víspera de Tisha BeAv cae en Shabat, o si el mismo Tisha BeAv cae en Shabat, y se lo pasa al domingo, en el servicio de la tarde (minjá) no se pronuncia el rezo Tzidkat HaTzedek (Tu justicia es justa). Tampoco se pronuncia Ve-Yehi Noam (Que sea agradable...) el sábado a la noche.
Sin embargo, cuando Tisha BeAv cae en los otros días de la semana, se dice Tzidkat HaTzedek en el Shabat y Ve-Yehi-Noam el sábado a la noche.
En ese Shabat, no se coloca la parojet habitual en el arca. Lo mismo ocurre con los mantos que cubren los rollos de la Tora.

Aunque la persona comió la comida final en la víspera de Tisha BeAv, le está permitido comer mientras no haya dicho en forma verbal "Acepto sobre mí el ayuno". Hay quienes opinan que, aun si uno acepta el ayuno mentalmente, no puede comer después. Por eso, es bueno establecer una condición en forma verbal cuando se come la comida final, para aceptar el ayuno.
Todas las leyes de Tisha BeAv que se aplican durante el día, también cuentan para la noche. Por eso, hay que comer antes de la puesta del sol.

Desde el momento en que se acepta verbalmente el ayuno, no sólo se tiene prohibido comer, sino también lavarse o frotarse con aceite. Si no se aceptó el ayuno en forma verbal, se puede frotar con aceite hasta la caída del sol.
Sin embargo, está permitido usar zapatos de cuero hasta el comienzo del rezo vespertino. Cuando Tisha BeAv cae en sábado a la noche, hay que sacarse los zapatos después de que el jazán recite el Bareju. En ese caso hay que tener mucho cuidado de no tocar los zapatos con las manos, ya que entonces deberá lavárselas. El jazán, sin embargo, deberá sacarse los zapatos antes de empezar el rezo vespertino, para que no se olvide de hacerlo luego.

Hay que decir "Baruj Ha Mavdil bein Kodesh Le Jol" (Bendito sea el que estableció distinción entre lo sagrado y lo profano) antes de sacarse los zapatos.

Está prohibido estudiar en la víspera de Tisha BeAv todo lo que no sea los libros de Job, Jeremías y otros temas de aflicción. Si en el medio de estos textos aparecen versículos que hablan de consuelo, hay que saltearlos. También está permitido leer comentarios acerca de Job o Jeremías, pero también deben pasarse por alto los consuelos.
Hay quienes consideran que está prohibido inclusive pensar sobre los temas que no se pueden estudiar.

Esta prohibición existe porque el estudio de la Tora alegra el corazón de la persona, y este es un día en el que se debe estar triste.
Por eso, aunque se esté leyendo material permitido, no hay que hacer comentarios, formular preguntas, ni ahondar en libros de análisis, ya que dicha actividad intelectual resulta estimulante y placentera.
Asimismo, si alguien nos pregunta acerca de alguna halajá, está prohibido responder. Esto es para que la persona tenga que pensar sola. Pero si la pregunta tiene que ver con alguien que está enfermo, o algo que necesita respuesta inmediata, deberá atenderse a lo cuestionado.
También está permitido leer salmos y demás textos que forman parte del servicio diario. Si el jazán debe prepararse para leer la Tora, le está permitido releerla.

En la víspera de Tisha BeAv se deben suspender la educación infantil. Ni siquiera conviene enseñar a los alumnos el Libro de Lamentaciones u otros textos permisibles, porque, para los niños pequeños, la clase en sí es motivo de alegría. No obstante, si los niños comprenden el concepto de lo que se enseña, está permitido estudiar con ellos el Libro de Jeremías y otros temas dolorosos.

Hay quienes opinan que en este día sólo está permitido enseñarles a los niños pequeños la historia de la destrucción del Templo, ya que esto los pondrá tristes. Otras autoridades sostienen que todo lo que puede aprender un adulto lo puede aprender un niño.

Si Tisha BeAv cae en Shabat y se lo desplaza para el domingo, hay quienes opinan que está prohibido leer las mishnaiot que se suelen leer en Shabat, permitiendo estudiar los temas relacionados con esta fecha. Lo mismo si Tisha BeAv cae en domingo. Sin embargo, otras autoridades sostienen que, si Tisha BeAv cae en domingo, de modo que la víspera de Tisha BeAv es Shabat, se puede estudiar lo que se desee. Otras autoridades consideran que esto está permitido, ya sea que Tisha BeAv caiga en domingo, o en Shabat y se lo desplace al domingo, porque si la gente no estudia Tora, puede hablará sobre temas sin importancia y sobre frivolidades. Por eso es preferible que escuchen la Tora, en especial si se estudian temas relacionados con Tisha BeAv.
En ese Shabat, también está permitido estudiar la parashat ha shavua con la traducción aramea (targum), como se hace cada Shabat.

Una vez que se terminó la comida final, y se comenzó el ayuno, se deben quitar los zapatos, asistir | a la sinagoga y* sentarse como la persona que está de duelo. O puede cambiarse de lugar, sentándose en un lugar más bajo del que se suele sentar. Se debe permanecer en silencio, como quien guarda luto. Se comienza a leer el Libro de Kinot (Elegías) y otros temas que provocan congoja, hasta llorar por la destrucción del Templo y por los muchos santos y justos que murieron, y por los muchos niños pequeños y mujeres embarazadas, y mujeres lactantes que fueron asesinadas. Todo lo que la persona pueda hacer para causar el llanto y la lamentación, debe hacerlo.
El servicio vespertino se pronuncia en voz baja, con el corazón roto, llorando, con toda la congregación de duelo. Debemos rezarle a Di-s para que ponga fin a nuestras dificultades y nos consuele este dolor.

Luego del servicio vespertino, se pronuncia el Kaddish y luego se lee el Libro de Lamentaciones (Eijá), temblando, con el corazón partido.
La iluminación de la sinagoga debe mantenerse al mínimo, sólo lo necesario para permitir la lectura. Se debe encender una sola vela para cada grupo de gente. La luz abundante causa alegría.

Cuando se termina una sección del Libro de Lamentaciones, se hace una corta interrupción y luego se comienza con la próxima parte, con un tono de voz apenas más alto. El versículo "Vuelve a nosotros" (Lamentaciones 5:21), se dice en voz alta.

Luego el jazán empieza a decir "Recuerda, Di-s, lo que tuvimos" (Zajor Hashem ma she haiá lanu) y sigue hasta el final con voz triste. En cada versículo debe decir "Oy". Todo esto es para que el corazón se acongoje.
Se dice el rezo "Ve ata kadosh" (Y tú eres santo). Luego se apagan las velas. En muchos lugares se acostumbra contar cuántos años pasaron desde las destrucción del Templo y la gente llora y se lamenta.

Cuando Tisha BeAv cae en la noche del sábado, antes del libro de Lamentaciones, se pronuncia la bendición "Boré meoré ha esh" (Que creó las luces del fuego). Y después de Tisha BeAv sólo se dicen las bendiciones "Boré Pri Ha Guefen" (Que creó el fruto de la vid) y "Ha Mavdil" (Que divide...).
Cuando Tishá BeAv cae en la noche del sábado las mujeres deben tener cuidado de pronunciar "Ha mavdil bein kodesh le jol" antes de realizar cualquier trabajo.

Después del servicio, la gente regresa a sus hogares con el corazón congojado, llenos de pena. No hay que ir a dormir o recostarse como se hace siempre, sino que hay que marcar alguna diferencia. Si uno por lo general duerme sobre dos colchones, entonces tiene que dormir sobre uno solo. Hay gente que tiene la costumbre de dormir en el suelo y poner una piedra debajo de la cabeza. Hay que reducir el placer y el honor lo más que se pueda.

Si una mujer está embarazada o amamantando, debe evitar estas lamentaciones. Nuestros sabios no obligaron a las mujeres embarazadas ni lactantes a mantener estas prácticas.

CONTENIDO SUPERVISADO POR EL RABINO SALOMON YABRA - DIRECTOR DE LECAREB LEBABOT
SHABUATOV 2000-2013 - COPYRIGHT © EH GROUP - TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS