En esta Perashá se relatan las bendiciones que impartió el patriarca Iaacob a sus hijos.
Reubén: Mi primogénito eres tú, mi fuerza y principio de mi virilidad, supremacía en dignidad y en poder.
Shimón y Leví: Hermanos, instrumentos de rapiña son sus armas. Los dividiré en Jacob y los esparciré en Israel.
Iehudá: Te alabarán tus hermanos, eres cachorro de león, no se apartará el cetro ni el báculo hasta que venga Shiló (el rey Mashiah, pues de él proviene David.
Zebulún: En la costa del mar morarás, en donde los barcos descargan su mercancía. "Alégrate Zebulún en tus salidas comerciales e Isajar en tus tiendas estudiando la Torá".
Isajar: Como un asno de grandes huesos que soporta el yugo de la Torá, yaciente entre cercados, tributario para determinar sus leyes.
Dan: Juzgarás a tu pueblo como a una de las tribus de Israel. "A tu ayuda esperaré ¡ Oh D's!".
Gad: Una tropa de ti saldrá, cruzarán el Jordán hasta que conquistarán la tierra. Por el mismo camino que fueron, por él volverán.
Asher: Tú darás las exquisiteces al rey, habrá muchos olivos y el aceite correrá como de un manantial.
Naftalí: Como una cierva ágil y velóz, brotarán de ti palabras de hermosura.
Iosef: Rama fructífera, lleno de simpatía ante quien te vea, el Todopoderoso te bendecirá hasta el límite de las colinas eternas y sobre la cima del príncipe.
Biniamín: Como el lobo rapaz, por la mañana devorarás la presa y por la tarde repartirás el botín que les corresponde a los sacerdotes en los sacrificios del Templo.
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