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Perasha Balak

 

Cuando Bilam, el profeta de los gentiles, se encuentra por vez primera frente a los campamentos donde moraba el pueblo de Israel, inspirado por este maravilloso y espléndido espectáculo que se presentaba a su vista, se olvida de su pérfida misión de maldecir al pueblo de Israel y en un arrebato de admiración y éxtasis, dice en uno de los pasajes de su primer discurso: “Porque de la cima de las peñas lo veo, de los collados lo contemplo:He aquí un pueblo que a solas mora y entre las naciones no es considerado”.

Rashí en su comentario, dice: “Las peñas y los collados son los patriarcas y matriarcas de los hijos de Israel”. Las peñas serían Abraham, Isaac y Iaacob y los collados, Sará, Ribcá, Rahel y Lea. Desde ellos los contempla Bilam, desde sus propias raíces, desde sus mismos orígenes. El autor del Séfer “Netivot Olam”, destaca que la fortaleza espiritual, para resistir las corrientes asimilatorias y las hordas devastadoras, se debe a que ellos están firmemente cimentados sobre sus mismos orígenes. Abraham, Isaac y Iaacob, son sus cimientos; Sará, Ribcá, Rahel y Lea, sus basamentos.El origen real del pueblo de Israel fue Aram: Terah fue el padre de Abraham, Betuel el de Ribcá y Labán el de Rahel y Lea. Labán disputa a Iaacob, a sus hijos y le dice: “…Las hijas son mis hijas y los hijos son mis hijos…”

Más Iaacob no cede, considera él que sus hijos no tienen nada en común con Labán, ya han cortado por completo todo lazo que los ataba aún con Aram. La historia del pueblo de Israel, principia con Abraham y no con Terah. Y se continúa a través de Isaac y no de Betuel, y a través de Iaacob y no de Labán. En esta controversia, tercia Bilam el profeta de los gentiles, el sabio del oriente, el Arameo de origen.

“Cómo maldeciré a quien no ha maldecido Di-s y cómo execraré a quien no execró el Eterno”

La bendición de Israel consiste, en mantener la pureza de sus ideales y claridad de sus objetivos, perseverando en sus valores y preservando en su cultura milenaria.

Cuando Israel a solas mora: “Cuán buenas son tus tiendas, oh Iaacob, tus moradas, oh Israel! Como torrentes se extienden, como jardines junto al río, como álces que plantó el Eterno, como cedros a orillas de las aguas”.En cambio, cuando Israel no mora a solas y se establece en Shitim, mezclándose con las hijas de Moab: “Y ligóse Israel a “baal-peor” y encendióse la ira del Eterno contra Israel”; No es Israel más ejemplo, no es más bendita, no es más bella y admirada; Terah, Betuel y Labán resucitan y se oye su clamor. “…las hijas son mis hijas y los hijos son mi hijos..:” pero ahí no se detienen, piden más aún:“…las ovejas son mis ovejas y todo lo que tu ves,mío es…” Al pueblo le toca decidir, morar a solas y ser, realizándose plenamente o asimilarse y no ser.No cabe la menor duda, el pueblo decidirá por lo primero, porque: “No es Di-s hombre para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. Si Él dijo, no lo hará? Y si habló, no lo cumplirá? He aquí que bendición tomé y los bendije y no lo revocaré”.

 
Rab Salomón Yabra - Director de Lecareb Lebabot
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