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Este es mi pacto, que guardaréis. . . ser circuncidado el prepucio de todo varón de entre vosotros y ésa será señal del pacto entre mí y vosotros. De edad de ocho días será circuncidado todo varón por vuestras generaciones.. . Y el varón incircunciso.. . será borrado de su pueblo, ha violado mi pacto (Génesis l7:1~14).

Corresponde a todo padre cumplir el precepto bíblico de circuncidar a su hijo al octavo día, o nombrar a un representante calificado para hacerlo en su nombre.

Este ritual se conoce como bris o berit (en la pronunciación sefaradita). La palabra significa pacto. La palabra para circuncisión es milá, esa manera, berit milá, el nombre completo significa "El Pacto de Circuncisión".

L
a persona calificada para realizar el berit milá se conoce como mohel. Debe ser un judío piadoso, observante, que ha sido cuidadosamente instruido para realizar la circuncisión. Debe conocer perfectamente las leyes de la circuncisión, tal como están detalladas en el Shulján Aruj (Yoré Deá 260-266) y debe estar instruido en las técnicas más avanzadas de higiene quirúrgica.

No existe ninguna justificación religiosa para la práctica extendida entre algunos judíos de hacer que un médico o cirujano realice la circuncisión en tanto que un rabino presente pronuncia las bendiciones y oraciones que acompañan al rito. Un médico puede estar capacitado para realizar la cirugía de circuncisión, pero no está necesariamente calificado para realizar el Pacto de la Circuncisión. Es la adhesión a los términos de ese Pacto y no la recitación automática de las oraciones lo que determina la validez religiosa de la circuncisión. Las bendiciones rabínicas no otorgan validez a una circuncisión inadecuada desde el punto de vista religioso.

Los judíos mantuvieron su adhesión a la práctica del berit milá a lo largo de los siglos, a veces en circunstancias muy difíciles y a menudo frente a una legislación prohibitiva anti-judía, no porque la consideraran tan importante por razones higiénicas o médicas (aunque actualmente sabemos que también es así), sino porque para nosotros el berit milá señaló eterno pacto entre D's e Israel. Solamente una milá realizada por un mohel capacitado puede continuar reflejando el significado de ese berit o Pacto.

El berit debe realizarse el octavo día, aún si éste cae en Shabat o Yom Kipur. De esa manera, si un niño nace un lunes, el berit milá será el lunes siguiente; si nace un sábado, el berit será el próximo sábado. Debido a que el día se cuenta desde el mediodía, al niño que nació un miércoles a la noche después de la caída del sol, se le hará el berit el jueves siguiente.

Un berit debe realizarse durante el día, de preferencia por la mañana.

El berit sólo puede posponerse si el niño está enfermo, es débil, o prematuro, o si la opinión del médico indica que la circuncisión puede ser peligrosa.

En caso de dudas acerca de la condición del niño, la ley judía prescribe cautela y espera.

Durante el ritual de circuncisión, el padre del niño recita la siguiente bendición:

Baruj atá, Adonai, Eloheinu mélej haolam, asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu lehajnisó bivrito shel Avraham avinu.

Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del Mundo que nos has santificado con Tus mandamientos y nos ordenaste hacer entrar el niño en el Pacto de nuestro padre Abraham.

Los invitados presentes responden "Amén" a esta bendición y recitan en voz alta su propia oración:

Keshem shenijnas labrit, ken ikanés la Torá, uljupá ulemaasím tovím. 

Del mismo modo como ingresó en el pacto, que pueda incorporarse al estudio de la Torá, al matrimonio y a la realización de buenas acciones.

Durante el berit milá se otorga formalmente al niño su nombre. Para un niño varón, la otorgación del nombre tiene lugar en los servicios de la sinagoga.

A la persona que sostiene al niño durante la circuncisión se le llama sandak. Desde los tiempos antiguos, fue siempre considerado un honor actuar en esta calidad. En Europa y América surgieron otros roles honoríficos que constituyen costumbres legítimas.

Aunque es preferible tener un minyán (quorum de diez hombres, incluidos el padre y el mohel) en el berit, ya que esto realza la observancia de esta misva y aumenta alegría de la ocasión, esto no es absolutamente necesario. Cuando las circunstancias son tales que no puede obtenerse un minyán, el berit milá puede ser realizado solamente.

Como ocurre con todas las ceremonias religiosas realizadas con alegría y regocijo, es correcto celebrar el berit con una comida festiva. La comida servida en ocasión de un berit se califica como una fiesta religiosa (seudat misva).

Si un ni nace sin prepucio, como si ya hubiera sido circuncidado, o si la circuncisión se realizó antes del octavo día, se exige una circuncisión simbólica que implica una pequeña incisión, dejando caer una gota de sangre de la piel ubicada de bajo de la cabeza del miembro. El rito se denomina hatarat dam berit y de ese modo se reafirma el Pacto de Abraham.

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