En hebreo, la palabra "mundo" (Olam), hace referencia a algo escondido, oculto (elem); ya que el mundo es un lugar donde Di-os se oculta a sí mismo. El motivo por el cual Di-os se ocultó a sí mismo es para darnos libre albedrío, para que tengamos la oportunidad de descubrir lo oculto por nuestra propia voluntad.
Veamos entonces cómo usar nuestro libre albedrío para dilucidar este tesoro oculto...
Parar para pensar
¿Nunca te preguntaste cómo puede ser que la Tierra y los astros tengan una rotación permanente a un ritmo preciso? ¿Por qué el sol nunca se trabó? ¿Cómo puede ser que a la luna nunca "se le haya caído el sistema"? Todo el ecosistema se complementa entre sí con una armonía increíble, en el hombre existe una excelente cooperación entre los sistemas fisiológicos... hay un orden exacto para el funcionamiento del universo; tanto entre los astros como entre las células de la mano.
Si la distancia de la Tierra al Sol fuera un poco mayor de la actual, la Tierra estaría cubierta con hielo; mientras que si la fuese un poco menor, todos los líquidos se evaporarían y la Tierra quedaría seca. La distancia está perfectamente equilibrada como para permitir que exista vida en la Tierra.
Los seres vivos inhalan oxígeno y exhalan nitrógeno y dióxido de carbono. Las plantas, absorben dióxido de carbono y despiden oxígeno. Existe un equilibrio entre la cantidad de oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono que se necesita en el mundo.
Hagamos la siguiente suposición: en una imprenta ocurrió una explosión. El estallido lanzó todas las piezas de tipografía al aire, las letras cayeron al piso y se ordenaron en sus hojas formando un diccionario enciclopédico... ¿ Podría suceder? Científicamente, es imposible. Así mismo un accidente no puede crear un mundo como el nuestro.
¿El Creador del Mundo dejó de existir?
Si aceptamos el hecho de que hubo algo que creó el mundo con un propósito definido, no tendría sentido suponer que luego cortó todo contacto con éste. Ello significaría que todo el acto de la creación no fue más que un capricho.
Por otra parte, nuestra tradición marca que El Creador continuó relacionándose con su mundo: la separación del mar rojo, las diez plagas de Egipto, la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, estos hechos confirman la participación Divina en los asuntos del mundo.
Di-s, no quiere obligar al hombre a creer en Él. No querría que el hombre se comportase como un robot o un animal guiado por el instinto, incapaz de tomar decisiones independientes. Si los sucesos sobrenaturales fueran algo cotidiano y la presencia Divina fuera indiscutiblemente observable, el hombre no tendría más elección que afirmar que Di-os gobierna el mundo. Si bien es cierto que hace mucho tiempo ocurrían milagros, éstos eran necesarios a fin de demostrar que Di-os indudablemente existe, a un mundo que carecía de este. En adelante, El haría sentir su presencia de una manera sutil, y daría suficientes pruebas de Su existencia para satisfacer a aquellos que realmente quisieran verlo.
¿Cuáles son estas señales de Su presencia?
La supervivencia misma de los judíos hasta el día de hoy tal vez sea el mayor milagro de todos. Sin duda, la pequeña, perseguida, y desamparada nación judía debería haberse desvanecido de la faz de la Tierra hace siglos.
Si la presencia de Di-os se percibe a nivel nacional, también se percibe a nivel personal. Hay muchas personas que consideran que ciertas experiencias extraordinarias que han tenido en sus vidas son "milagrosas". Todos estos casos de supervivencia en situaciones de tremenda desventaja, o todas las recompensas inesperadas pueden considerarse actos Divinos.
Por otra parte están los milagros cotidianos de la naturaleza que a veces damos por sentado. Sus maravillas: la salida del sol, las estaciones, el ciclo de la conservación de la vida, las cadenas alimentarias, el nacimiento, son realmente extraordinarias. Todo aquél que las examine cuidadosamente llegará a la conclusión de que hay un
diseñador responsable de ellas y que sin Su permanente supervisión no funcionarían de este modo.
De manera que la historia, la naturaleza, e incluso nuestras propias vidas son una prueba de que Di-os participa permanentemente en el mundo. Di-os nos desafía a creer en Él sobre la base de estas señales, aún cuando son evidentes.
¿Qué papel jugamos?
Cuando comprendemos que somos parte de una realidad abarcadora y que cada objeto y cada cosa en este mundo tienen un objetivo Divino, nuestra perspectiva del mundo empieza a cambiar. Reconocemos a Di-os en todo lo que nos rodea. Cuando comemos, comprendemos que nos estamos alimentando con fines constructivos y Divinos. Cuando trabajamos, podemos aprovecharlo como una oportunidad para comportarnos del modo más ético y moral. A medida que aprendemos a buscar el sentido en todo lo que pasa en nuestras vidas, encontraremos que nuestras vidas mismas se hacen más significativas.
Utilicemos nuestro libre albedrío para incorporar algo real a nuestras vidas. Debido a que Él quiere que reconozcamos Su grandeza por nuestra propia iniciativa y no por obligación, decidió ocultar su Presencia en este mundo. Sin embargo, por medio de cada una de nuestras buenas acciones, por medio de la apreciación de la naturaleza y las ganas de conocer, podemos acercarnos a Él.
Basado en: Senderos, Hacia una vida plena de sentido, Leavin Uleaskil y Escoge la vida. |