SHABUATOV
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Anécdotas
 
DEPENDE EN QUIEN SE CONFIA

Cierta vez, un pariente visitó a Rabí Zushe de Anipoli. El Rabí lo recibió como siempre, con una gran alegría, que no solo se reflejaba en su rostro sino también en sus palabras. Sin embargo, el visitante notó que el semblante de la esposa del Rabí denotaba tristeza y preocupación. Cuando el Rabino salió por un instante de la habitación, la esposa volcó su amargura delante de la visita, contándole acerca de la gravísima situación económica por la que pasaban. Cuando regresó Rabí Zushe, el pariente no pudo contenerse y preguntó: “¿Cómo es posible que su esposa esté preocupada y usted se encuentre tan alegre?” El Rabí sonrió y dijo: “Ella está así pues confía en mí, y es en realidad una buena razón para preocuparse, pues sólo soy un pobre hombre. En cambio yo, deposito mi confianza en D-s, que es Todopoderoso, y por eso estoy alegre”.
 
LA COMPRA DEL VIENTO

Uno de los pobladores contó al rabí Mendel que el dueño del lugar exigía el pago de los alquileres, pero él no tenía el dinero necesario. El rabí le aconsejó que comprara lo que se ofreciera, salvo objetos robados. El hombre fue a ver al propietario para preguntarle si tenía algo para vender. El noble se encontraba rodeado por una cantidad de amigos y, para divertirlos, propuso al judío que comprara el viento. Éste, obedeciendo el consejo del rabí, aceptó la oferta y solicitó al propietario de la población que redactara un contrato por diez años especificando que le vendía el viento por cien táleros anuales. Se firmó el contrato y el judío entregó una suma de dinero como adelanto. Había varios molinos de viento en las tierras que alquilaba el noble y cuando éstos comenzaron a funcionar el Iehudí mostró el contrato a cada molinero exigiendo que le pagaran por el uso del viento. Pronto estuvo en condiciones de pagar al noble su alquiler.
 
LOS 32 DIENTES

El “Hafés Haim” a la edad de 90 años, le dijo a uno de sus alumnos, - Abreme la boca -, el discipulo se negaba pues lo consideraba una falta de respeto a su maestro, pero ante la insistencia de éste, lo hizo. Cuentame los dientes – el alumno se asombró, pues contó 32 dientes sanos ! El “Hafés Haim” al verlo sorprendido, le dijo: “Yo cuido las palabras que salen de mi boca, y HaShem cuida mi boca por dentro”.
 
NUNCA ES TARDE PARA APRECIAR LA REALIDAD

Vagando por la calle iba un anciano que buscaba algo para comer. Tenía un hijo quien no lo cuidaba, ni le prestaba la debida atención. Este viejito dormía en un sótano abandonado y durante el día se sentaba en el portón de su casa y pedía “Sedaká” para poder adquirir alimentos. En una tarde fría de invierno, el nieto del anciano encontró a su abuelo tiritando de frío rogándole que le trajera algún abrigo. El chico, muy triste por el sufrimiento del anciano, fue rápido a la casa y le dijo a su padre: “-Papá, vi al abuelo sentado en uno de los portones padeciendo del frío y me pidió que le alcance algo para abrigarse”. El padre, despreocupado, le dijo: “-Ve al altillo, busca algo viejo y llévaselo”. El chico encontró una frazada rota y frente a su padre, con una tijera, se dispuso a cortarla en dos partes. El padre, al ver la actitud de su hijo, frunció el ceño y le preguntó nerviosamente:“-¿¡Qué estás haciendo!?” El niño le respondió: “-Estoy cortando esta manta, pues la mitad se la llevaré a tu padre, mi abuelo, y la otra mitad la guardaré para entregártela a ti, cuando seas viejo como él”. Grandes lágrimas brotaron de sus ojos, logrando entonces comprender el incorrecto proceder con su progenitor y cuán grande era su pecado.Sin esperar un instante buscó a su padre y se disculpó. Desde aquel día el abuelo fue reverenciado como un rey en la casa de su hijo. De tal manera los hijos deben atender a sus progenitores logrando por ende apreciar la dimensión de cumplir con esta gran Misvá de honrar al padre y a la madre. (Adaptado del libro “Maasé Abot”).
 
OBEDECER A LA MADRE

Un discípulo advirtió que su rabí estaba concentrado en un problema de interpretación de la Torá. El joven sabía por experiencia que esa concentración sería larga y regresó a su casa a comer. Cuando hubo comido, su madre le pidió que le hiciera un mandado, pero el muchacho se negó a demorarse, con el argumento de no perder la lección del rabí. No obstante al salir, el muchacho reflexionó: "¿Acaso el propósito de aprender no es el de realizar buenas obras?; Obedecer a mi madre es más importante que la prisa por mi lección". Regresó e hizo el mandado para su madre. Luego se apresuró a ir de su rabí. Cuando éste lo vio exclamó: "Has de haber hecho una buena acción, pues en cuanto te vi se aclaró algo que me resultaba complicado interpretar.
 
LOS DOS JUNTOS

Quebrantado y agitado ingresó Rabí Isajar Ber de Radoshitz al estudio de su maestro, el célebre José de Lublín. –“Quiero regresar a D-s, maestro… ¡Quiero hacer Teshubá!”. -“¿Sobre qué pecados, hijo mío?”. Lloró amargamente Rabí Isajar Ber, y apenas logró balbucear. “¡Oh, Rebe! Soy el peor de los transgresores. Ni siquiera conozco mis pecados!. -“Pues yo soy igual que tú”, le respondió el gran tzadik de Lublín, “¡Ven, hagamos Teshubá juntos!..”
 
QUIEN PERSIGUE A QUIEN

Cierto Hasid se quejo delante de Rabi Meir de Primi Shlan: El instinto del mal me persigue y no puedo librarme de el.

Rabi Meir le dijo: Aun no has llegado al nivel de que el instinto del mal te persiga; todavia eres tu quien lo persigue a el.
 
POR LAS NECESIDADES DEL OTRO

Un Jasid le pregunto al Rebe de Hornostipol: “Porque mis plegarias no son respondidas? No se nos aseguro que D-s concedería los deseos de aquellos que hacen Su voluntad? Por que las plegarias de un Tzadik son mas eficaces que las de una persona corriente?” El Rebe respondió: El deseo sincero de una persona nunca es rechazado, pero ese debe ser su principal deseo y muy pocas personas oran por lo que es realmente su anhelo principal.
“Tomemos por caso la persona que reza por el éxito y la riqueza; Puede, de hecho, estar empobrecido y desear muy profundamente Hacerse rico; Sin embargo, si se estuviera ahogando y le faltara la respiración, naturalmente, no pensaría en adquirir riquezas. En ese momento su único y mas ferviente deseo seria respirar y mantenerse vivo. De ahí que la riqueza no es su principal prioridad. En el Talmud se dice que si la persona renuncia a sus propias necesidades para orar por las necesidades del prójimo, esa plegaria es recibida calidamente.

Extraído de Generación en Generación
 
EL AMOR DE DOS HERMANOS

En Ierushalaim moraban dos hermanos: el mayor tenía mujer e hijos, el más chico vivía solo. Ambos poseían un campo en el cual trabajaban, juntos sembraban y juntos cosechaban. En épocas de cosecha dividían el trigo, poseyendo cada uno un montículo de la cosecha obtenida. En una noche el menor pensó: "Mi hermano tiene mujer e hijos, le correspondería entonces, más trigo que a mí". Así pues, salió en la noche al campo, tomó trigo del suyo y se lo agregó a su hermano. Paralelamente, el mayor no podía conciliar el sueño pensando: "Yo tengo mujer e hijos. Mi hermano vive solo, siendo su única alegría el trigo que produce, de manera que le corresponde más trigo que a mí". De modo que, tomó de su trigo y lo introdujo en el sector de su hermano. En la mañana observaron en el campo que ambos montículos tenían la misma cantidad de trigo. No entendieron qué había ocurrido. Pero tampoco ninguno de los dos lo hizo notar. En la noche siguiente, ambos realizaron la misma tarea, hasta que a la mañana vieron nuevamente todo igual. Pensó cada uno: esperaré aquí toda la noche para descubrir porqué después de trasladar el trigo a mi hermano, aparecen ambos en la misma proporción. Cada quién por su lado tomó una cantidad de trigo para llevársela a su hermano. En la mitad del camino se encontraron, se abrazaron y besaron dando bendición al Eterno por el amor que deposito en sus corazones. Se cuenta que en aquél sitio en donde se cruzaron establecióse el "Bet Hamikdash" (Santuario) pues de ellos proviene la paz, la unión y el amor que debe imperar en todo el mundo.
 
EL AMOR AL PROJIMO

Se relata la historia del Rebe Sásov, quien dijo no haber comprendido realmente el significado del amor a un semejante hasta que lo aprendió de un borracho. Cierta vez, el Rebe pasó frente a una taberna, y escuchó un dialogo entre dos hombres ebrios. Uno le decía al otro cuánto lo amaba, pero éste se negaba que esto fuera así. “¡Iván!”, exclamó. “Créeme cuando te digo que te amo mas que a cualquier otra cosa en el mundo”. “No digas eso, Igor”, le respondió Iván. “En realidad no me amas”. Igor bebió un vaso de vodka de un trago. Las lágrimas le corrían por el rostro. “Te lo aseguro, Iván. Te amo de todo corazón”, sollozaba. Iván meneó la cabeza. “No, Igor. No creo que me ames. Si realmente me amas, dime cómo estoy sufriendo. Dime lo que me falta. Dime cuáles son mis necesidades”. El Rebe de Sásov se alejó. “Ahora sé, que a menos que sienta el dolor de otra persona a sazón de saber cuáles son sus prioridades insatisfechas, realmente no he logrado un sentimiento de amor por ella”. El amor al prójimo requiere de una profunda comprensión personal para lograr comprender cuales son las necesidades de cada quien.
 
LA CAVANÁ (Concentración)

Cierta vez el Baal Shem Tob le enseñó a su discípulo, Rabí Wolf Kikzes, acerca de las "Cavanot" (pensamiento y concentración) al soplar el Shofar (Cuerno de Carnero) para que, en el día de Rosh Hashaná, pudiera indicar el orden de los sonidos. Rabí Wolf aprendió las "Cavanot" pero, para mayor seguridad, anotó cada una de ellas en una hoja que ocultó en su pecho. Poco después se le cayó la hoja sin que lo advirtiera. Cuando llegó el momento de tocar el Shofar, Rabí Wolf buscó la nota en vano. Trató de recordar las "Cavanot" pero las había olvidado. De sus ojos brotaron lágrimas y así, llorando, anunció el orden de los sonidos, sin referirse a las "Cavanot" en absoluto. Más tarde el Baal Shem Tob dijo: "Hay muchas salas en el palacio del rey y complicadas llaves para abrir sus puertas; pero el hacha es más fuerte que las llaves y ningún cerrojo puede resistirla; ¿Qué son las "Cavanot" comparadas con un corazón sincero que desea fervientemente unirse al Creador?".
 
LA LISTA DE LOS PECADOS

De trayecto por Mezritsh, el rab de Kolbishof vio llegar un día a casa del Maguid (Gran erudito) a un viejo que iba a pedirle que le impusiera una penitencia. -Vuelve a tu casa - le dijo el Maguid-, escribe una lista de todos tus pecados y tráemela. Así lo hizo. Cuando regresó, el Maguid sólo echó una mirada a la lista, diciéndole: - Por el momento, está bien; no tienes más que regresar a tu casa. Cuando el hombre se hubo ido, el rab de Kolbishof vio que el Maguid tomaba conocimiento con todo cuidado de la confesión y estallaba en una risa so nora a cada renglón. "¿Cómo puede burlarse así de los pecados ajenos?", se dijo el rab, muy indignado. Y durante años, le pesó ese recuerdo. Hasta el día en que oyó a alguien citar una sentencia del Baal-Shem: "Es cosa archisabida que nadie cometería un pecado si la locura no se hubiese posesionado de él. Entonces, ¿qué hace el sabio ante un loco?, ríe de todas las locuras que le ve cometer; con esa risa, se extiende por el mundo un soplo de suave clemencia, ablandando el rigor severo de la Justicia estricta. Toda la rigurosidad del tema en cuestión, se torna en ligereza". Recogiéndose y volviéndose sobre sí, el rab de Kolbishof dijo desde lo más profundo de su corazón: -¡Ahora comprendo la risa del Gran Maguid!
 

LA ELEVACIÓN

El rabí Menahem Mendel – conocido como el “Tzemaj Tsedek” era destacado desde la niñez por su extraordinario coeficiente. Cierta vez su abuelo (Rabí Shneur Zalman de Liadi) lo vio jugando con chicos de su edad quienes competían por llegar más alto a través de una escalera; todos subían apenas hasta la mitad y luego se caían. Sólo él pudo llegar hasta el final de la escalera. El abuelo, sorprendido, le preguntó como es que pudo lograrlo. El niño respondió: “Mis amigos, al subir miran hacia abajo, al darse cuenta lo lejos están del piso, se marean y caen. En cambio yo, miro solamente hacia arriba apreciando cuán alto está el cielo y cuán bajo estoy, entonces prosigo subiendo hasta llegar a lo más alto”. En ocasiones, se cree estar en un nivel muy elevado pensando en alguna acción buena efectuada, pero cuando se observa hacia lo superior, analizando lo que falta, se logra elevar mas aún en lo espiritual.

 

EL HERRERO

Cuando, recién casado, rabí Yaakob Yitzhak vivía aún en casa de su suegro, tenía de vecino a un herrero. Era un madrugador que desde el amanecer daba golpes al yunque, con gran perjuicio para los oídos de nuestro joven rabí. Reflexionando, Yaakob Yitzhak se dijo: "Si por un beneficio terrenal y por una obra perecedera este hombre interrumpe su sueño tan temprano, ¡ cómo no hacerlo yo para servir al D's Eterno !" Y al día siguiente, al amanecer, rabí Yaakob Yitzhak estaba levantado antes que el herrero. El artesano, camino de la forja, al pasar ante la ventana del rabí oyó que éste leía a media voz su libro y se sintió vivamente picado: "¡Ya está levantado ése, que no tiene ninguna necesidad! -se dijo-. Mañana, seré yo quien se ponga a trabajar primero: ¡no dejaré que me superen!". Efectivamente, se levantó antes que Yaakob Yitzhak. Pero el rabí se prestó al juego y ganó él. Por eso solía decir,  años después: -Todo lo que he podido adquirir en lo espiritual, se lo debo a un herrero.

 

LAS CRIADAS

A una mujer anciana que de joven había sido criada en casa de Rabí Elimélej, se le pedía a menudo que relatara alguna historia sobre el Sadik. Sin embargo cada vez que insistían ella decía: “No sé nada. Sólo una cosa recuerdo. Durante la semana solían haber palabras agrias en la cocina, pues las criadas tienden a disputarse las tareas entre sí; Pero en la víspera del Shabat, algo se apoderaba de nosotras: nos abrazábamos y nos decíamos las unas a las otras: “Amado corazón, perdóname por cualquier negligencia que te hubiera originado durante la semana”. Y así de este modo, la paz y la armonía reinaban en Shabat.

 
UNA PLEGARIA LOGRADA A MEDIAS

La mujer de un rabí de Ropshitz dijo a su marido: - Tu plegaria fue larga hoy. ¿Conseguiste que los ricos sean más generosos en sus dones a los pobres?. El rabí contestó: - Logré la mitad de mi plegaria.
Los pobres están dispuestos a aceptarlos.
 
CAFE CON LECHE

En su juventud, Rabí Simja Bunem de Pshisja llegó a un hospedaje, al mismo tiempo que un grupo de judíos iluministas se encontraba en el lugar. La dueña  de la hostería, una aldeana no  judía, les sirvió café. Los iluministas comenzaron a bombardearlo con preguntas, debido a que no tomaba la leche. Él les respondió que se abstenía de tomarla pues la leche podría ser no kasher. Los hombres comenzaron a burlarse: “Sal al patio y verás que en el establo hay quince vacas. ¿De dónde crees que pueden traer leche no kasher?” El Tzadik rezó para sus adentros, para que Di-s le ayudara a dar la respuesta correcta. A los pocos instantes, la mujer se acercó y preguntó si no sentían un gusto distinto y más sabroso al café.El Tzadik le consultó cuál era la diferencia. La aldeana respondió:  -“Hoy mezcle el café con leche fresca de mula”.Rabí Simja Bunem miró a los hombres, quienes inmediatamente bajaron sus cabezas, avergonzados.
 
EL DESCANSO

Era cosa bien sabida que cuando el Vidente de Lublin tenía que pasar la noche en alguna casa ajena por lo general no podía dormir debido a que la cama no era la suya, de modo que cuando rabí  Yossel de Ostila se enteró de que en su próximo viaje el Sadik haría escala en la ciudad, fue a encargar una cama de la mejor madera y cuidadosamente trabajada, al mejor carpintero, a quien sabía sumamente piadoso. El maestro artesano, efectuó el baño ritual y concentró todo su espíritu en la obra que estaba por iniciar, resultando su trabajo mas logrado que nunca. Cuando el Vidente, invitado por rabí Yossel, llegó a la casa de este, su anfitrión lo condujo a la habitación donde reinaba la cama nueva y brillante, con almohadones mullidos y mantas muy suaves, pero cuál no sería el dolor del hospitalario cuando oyó que el Sadik suspiraba y daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Desolado, el rabí de Ostila vaciló un momento. Luego acabó por ofrecer al huésped su propia cama. Apenas acostóse, quedó dormido. Intrigado, al día siguiente rabí Yossel se atrevió a preguntar a su invitado qué defecto habia encontrado en esa cama fabricada expresamente para él por un carpintero muy hábil, piadoso y temeroso de D-s. –Es un buen hombre, en efecto – respondió el Sadik-, y su trabajo es excelente, sólo que lo ha hecho durante los nueve dias previos al ayuno de Ab (que conmemoran la destrucción del Templo) y en su piedad no ha cesado de dolerse por la pérdida del Santuario.  Su aflicción ha quedado estampada en su obra. De ahí viene toda la agitación.        Del “Anecdotario Hasídico”.
 
EL PRIMER PECADO

Rabí Jaim de Zans relató: “ Mi santo maestro, Rabí Elimelej, solía decir que si un hombre quiere arrepentirse para retornar al camino de D-s, debe escrutar cada uno de sus pecados, descubrir cual fue el origen que lo causó, y así contabilizar sucesivamente hasta el primer pecado; E incluso por este debe hacer penitencia”. Rabí Elimelej hizo penitencia por haber hollado con sus pies los pechos de su madre cuando ésta (siendo el niño) lo tomaba en sus brazos para amamantarlo.
 
Anécdotas provistas por el Rabino Salomón Yabra
 
Promociones
Agradecemos a:

CONTENIDO SUPERVISADO POR EL RABINO SALOMON YABRA - DIRECTOR DE LECAREB LEBABOT
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